Written by 9:00 am Revista

Revista N°1

Fuego Blanco es una llama digital, que transita entre la razón, la vibración y la cultura. Una zona franca donde la creación entra en trance y lo visual se vuelve una corriente eléctrica que perfora la quietud de las formas. No buscamos representar el mundo: buscamos interferirlo. En esta época de multiplicaciones digitales, donde lo sólido se fragmenta en pixeles y lo efímero se vuelve archivo, decidimos habitar la fisura. Somos una revista transmoderna porque rechazamos las linealidad del tiempo, la obediencia a los géneros, las imposiciones políticas del mundo, y nos vemos reflejados en la idea de Rosa María Rodríguez Magda (2004), en su libro Transmodernidad.

La Transmodernidad retoma y recupera las vanguardias, las copia y las vende, es cierto, pero a la vez recuerda que el arte ha tenido -tiene- un efecto de denuncia y experimentalismo, que no todo vale; anula la distancia entre el elitismo y la cultura de masas, y descubre sus sendos rostros cruzados. La Transmodernidad es imagen; serie, barroco de fuga y autorreferencia, catástrofe, bucle, reiteración fractal e inane; entropía de lo obeso, inflación amoratada de datos; estética de lo repleto y de su desaparición, entrópica, fatal. Su clave no es el post, la ruptura, sino la transubstanciación vasocomunicada de los paradigmas. Son los mundos que se penetran y se resuelven en pompas de jabón o como imágenes en una pantalla.(p.8-9)

Estas resonancias culturales de Rodríguez, quien a finales de los años 80 y principios de los 90 vislumbraba el acontecer actual: choques sociales, fugas estéticas, presencia de la tecnología, paradigmas que nos suelta en la apabullante globalización donde se vive entre la modernidad, la posmodernidad y lo híbrido que somos en la actualidad. Siguiendo a Rodríguez y la transmodernidad aplicada a nuestra publicación “no es un deseo o una meta, simplemente está, como una situación estratégica, compleja y aleatoria no elegible; no es buena ni mala, benéfica o insoportable… y es todo eso juntamente… Es el abandono de la representación, es el reino de la simulación, de la simulación que se sabe real”.

En Fuego Blanco, la creación no se clasifica sino se invoca. Cada texto es una interfaz, cada imagen un umbral hacia otra sensibilidad. Nos interesan los territorios donde la palabra se vuelve código y lo visual se derrama en pantallas. Sus páginas se expanden como un organismo sin centro, capaz de mutar hacia lenguajes, culturas y cuerpos que aún no sabemos nombrar. Apostamos por una estética que atraviesa redes, dispositivos, geografías y subjetividades hiperconectadas, pero sin entregar la imaginación solo a la inercia tecnológica, porque somos humanos que llevamos tatuado en el brazo las líneas de las configuraciones genéticas.

En esta primera edición, invitamos a nuestros lectores a que nos acompañen en este trance cultural. Para aceptar que un poema pueda respirar como un glitch, que una imagen pueda narrar un sueño, que un ensayo pueda ser un mapa de rostros artificiales y que una crítica no dice toda la verdad. Esta revista es un laboratorio para quienes creen que lo cultural no debe adaptarse a una fórmula social, sino como un pensamiento para la libertad foucaultiana entre “crítica, resistencia y creación”, donde todo arde para poder aparecer.

Bienvenidos.

Luis Manuel Pimentel

Visited 82 times, 1 visit(s) today
Close