Para comenzar
fue necesario guardar la distancia,
el tacto sereno que a veces ocurre
en momentos difíciles.
La manera de escapar del nudo
Estaba en alejarse.
Ahora, el silencio me sigue, me guía.
queda mi sombra
en la pared
la zanja
de la cama
los olores
las manchas del quejido:
allá
en tu voz
ocultas lo oscuro
las vísceras
la falsa oquedad
deambula
regresa a los ojos,
salta.

(***)
como si esperara por una mirada
me guardo cerca de la sombra
del dolor que no siento.
(***)
voy hacia tus adentros
al paisaje
que te sobra en los ojos.
(***)
el animal que duele descansa.
(***)
allegado a la madera
el herraje
muestra el gesto de entrada
me reciben liviano.

ÍNDICE
Incluso ignora la palabra casualidad.
-Maurice Blanchot-
La primera palabra desdibuja, tiembla en el iris, un espejismo rápido y preciso. Recuerdo la cita del crucigrama: silencio y vuelta al silencio: vacío que el libro prometió.
La respiración se acomoda al sofá. Una idea confusa ronda la habitación. Abre el tomo de nuevo. Recurre al índice.
Todos los idiomas vienen de la sombra, a nadie le es dado un espejo para traducirlos.

IX
El silencio: un paisaje de brumas: la palabra, enhebrada y difícil.
VIII
salgo del paisaje,
la fronda reconoce las marcas de una voz escondida:
borrada
por una tempestad oblicua:
un río bajo la ciudad,
los movimientos de la tierra,
los cauces grabados en las piedras.

SILENCIO
En aquellas imágenes reconocer
la esencia de la fugacidad.
Y a su paso
el silencio
todo colmándolo.
-José Luis Jover-
Húmeda a veces su presencia, el silencio es un paisaje. Seco como una nuez, roe y vuelve a su agujero. Se contradice: ronda los límites, se sacude el pelaje.
Alejada de la boca, la palabra inclina sus preferencias por una existencia opaca: vigila el momento en que la imagen, el sonido acuoso, levanta el cerco: aguza el paso, acelera sobre la corriente del espíritu el espacio que habrá de ocupar.
Encarna cuerpo/ su porte es exigente. Presiona con delicadeza y brota cubriendo todo: en un caballo de aire se pasea, sin bridas, bozales o fibras de moriche, sin cadalso en el lomo. Sin jinete.
La derrota de la palabra ha sido definitiva.
Miedo causa, entonces. Una noche sin sonidos nos acompaña, nos retrae a la mueca, a una diosa mojada, a un cuerpo vacío.

LECTURA
La palabra se aferra a la hoja del libro. No quiere huir. No necesita los espasmos de la mano que la siente liviana y, asida de la tinta, la renueva. Ajusta su sonido a la boca que recela de la sílaba, se revuelca en el polvo de todos aquellos días de abandono en la biblioteca: Sánchez Peláez se acomoda el pelo,
vuelve la mirada al rincón donde los duendes le dictan la palabra perdida: un solo cerrar de ojos es suficiente para ver los muros de babel rodar por la pendiente
las paredes de las ruinas circulares movidas por los vientos
el libro de los abusos bajo la bota negra, limo de adobes y barro surtido en babilonia:
la geometría de unos ojos que calculan la caída,
el lugar común de los enemigos,
Elena se asoma a los elementos,
se mece en la casa que respira el silencio de los visitantes:
se deshace de la palabra y la sienta a su lado,
largo estío y límite en los ojos.
LA IDEA Y EL SILENCIO
acudo al silencio para oírme
sufro de ruidos en el espejo
heredo los ojos
y la lengua huye del cristal.
ESCRITURA
me borro al nombrarme
al escribirme
desaparezco,
huyo al abismo.

(PARÉNTESIS)
Uno cree que la palabra está allí. Ilusión:
El Universo se presenta donde se piensa que no podría estar.
Con sosiego –o sin él- aparece esa voz que nos hace y nos deshace,
como suele ocurrir.
Y la palabra no está, no existe: es preciso inventarla.
quitarle la ropa,
desquitarse con ella.
VOZ
esta es mi voz/ mi falsedad
el silencio
que regresa en un pájaro,
el cuerpo derrotado.

(SIN TÍTULO)
déjame
a la vuelta
del cuerpo
en la orilla
donde
tendré tiempo para descubrirte.

Alberto Hernández, Guárico, Calabozo (1952). Poeta, narrador, periodista y pedagogo. Académico de la lengua del Estado Aragua. Algunas de sus obras: La mofa del musgo (1980), Amazonia (1981), Última instancia (1989), Párpado de insolación (1989), Ojos de afuera (1989), Nortes (1991), Intentos y el exilio (1996), Bestias de superficie (1998), En boca ajena: antología poética (1980-2001), Poética del desatino (2010), La única hora (novela 2016), El nervio poético (2017). Acreedor de varios premios literarios. Reside en Maracay.







![[Fragmento de novela] El lugar de las nubes | Pedro Plaza Salvati Headlight lamp of vintage classic car](https://fuegoblancoediciones.com/wp-content/uploads/2026/03/Fuego-Blanco-Ediciones_Pedro-Plaza-Salvati-1-90x90.jpg)





