Written by 8:18 am En trance

Selección del libro: Bosquejo | César Seco

Seven

El argumento bien fundamentado peca de exceso.
Excede la inescrupulosa página roja del diario local
y de toda la red.
Crímenes de la razón y monstruo la excusa.
La editorial. La valla. La autopista.
A ver- ¿Cómo aniquilas al Jack
que va a tu espalda
si lo llevas en tu cerebro gel?
Alevoso, premeditado.

No así el que su fracaso conoce y no teme
al orgullo, no especula
y sabe que todo poema
es insuficiente a la realidad.

Argumento fatuo de un film:
tentación reclamando un súbdito.
Alguien que pueda lamer el helado antes que él.
¿Crees en inspiración? ¿Crees en algo? One,
Sáciate instinto, sáciate ya. Two.
Lo tuyo es mío porque lo mío es mío. Three.
Húndelo. Escupe pólvora, miel. Four.
¿Puedes acabar ya? Five.
¿Conoces la paciencia sólo cuando se trata de dormir? Six.
Compulsivo mono, tú lo volviste a hacer. Seven.
¡Asesino de las palabras o librado por ellas?
Sólo pudo ser presunto supuesto, poema.
¿Pecado? ¿Comunión? ¿Quién excede a quién?
Los detalles olvidas, perdón.

San Antonio De Padua

Lívido furor del desarreglo
la residencia de la llama
en mí es poca.
Sólo polvo fue esparcido en mí
para que fuera este humano.
Martillo sonoro. Cántaro hueco.
Pez en bandeja de niebla.
Me ensartas, me fustigas.
Ábrete puerta. Forcejeo.
Te llamas noche y paso de tela.
¿Sabías que en mí anida un lucero?

El jardín de las delicias

Acaso sea color.
Agua. Contorno. Gemido.
Los dedos hurgan. Las manos aprietan.
No hay más que ahora:
la fruta madura expande su olor.
Hacerlo contigo no es igual que hacerlo con otra.
Hacerlo con otra no es igual que hacerlo contigo.
Follaje. Niebla. Orificio.
Se desvanece la piel.
La boca animal escancia la fresa
y la promesa es fondo de un lago.
Que haya pistilos vibrantes. Que los haya.
Cabalga Cabalga Caballo
El 9, el 7, el 3, contorsiona jinete, anda, ve.
Trina pájaro Bestia escupe miel
Sumo lamido. Latido de pez.
Lo que hube de darte. Lo que pediste.
El cielo al revés.

La nave de los locos
Nef des fous

Por cada calle que voy otra me llega buscando.
Por cada calle que sigo otra al contrario regresa.
Por cada calle que ando otra me sale al paso.
Por cada calle que cruzo otra sigo de largo.

Por cada esquina un globo pinchado a lo lejos.
Por cada esquina que duermo en otra despierto.
Por cada ojo que abro otro se va cerrando.

¿Quién desalojó ratones en la pradera azul
de mi pelo? Toda la noche estuve escribiendo
lo que en el techo se borró.

Por cada palabra que callo otra estoy escribiendo.
Por cada palabra que escribo otra se está borrando.
Por cada palabra que digo otra estoy tragando.
Por cada ojo que cierro otro se vuelve lucero.

Cada árbol, cada trazo.
Un verde espuma ahogado en hielo.

Me atraviesa un rayo

Me lleva a rasgar el azul lejos.
El profundo abajo que veo sin llegar a ver.
No es la sierra lo que me crispa
sino las manos que no aparecen.
Mi nombre es un grito y no lo escucho.
Sombra de quienes pasan
o detenidos vuelan.
Puerta, menguada madera.
Viento.
Pájaro mudo de niebla.
Miro cuanto no he dicho.
Y callo lo que he visto.

El carro de heno

Inútil. Inútil.
El vagón de los desesperados se detiene aquí
sólo una vez.
Desvelados en el tren quisieron alcanzar la luz.
Astutos, vencidos.
La huidiza paz en el portafolio de guerra.
El pez de la derecha cuelga desflecado
de su propia avidez.
Otro atiza lo que no tiene para arder.
Todos quieren subir desconociendo
que por los mismos escalones han de bajar
apresurados a la boca de los cines y los fast food
cuando los arroje la compuerta.
Protestas/ Procesiones/ improperios/ alabanzas/
La nube de humo ahoga en el pecho la oración.
La noche activa sus desechos al unísono:
el grillo, la fábrica, la cucaracha de hotel.
Avaricia, lo mismo en las oficinas
que en los claustros.
Cuchillo/ plomo/ crimen en cualquier pared.
No sólo los mendigos falsean para comer.
La Bolsa sube, baja.
¿Qué es lo que espuma el jabón?
¿Quién vigila desmán y usura?
¿Quién se mide con la vara de rasgar la pajita?
¡Ah! El albañil en la penumbra lo ciega la cal.
El manjar, el esputo, la música trona y su variación.
Todos se pagan con risa y limosna.
El cielo enmudece las metáforas
en los puntos cardinales.
Un cigarro enciendes bajo la lluvia
y bocanadas das a la confusión.
Preguntas: ¿se percatan de esto alrededor?
El común milagro de dos cuando se besan.
Locura e inocencia.


CÉSAR SECO (Coro, Venezuela, 1959). Poeta, ensayista y artista visual. En 2007, Monte Ávila Editores pública Lámpara y silencio, antología poética 1991-2005. Con El Viaje de los Argonautas obtuvo el Premio de poesía Ramón Palomares (2005). Luego ha publicado otros libros, entre ellos: La playa de los ciegos (2014), Capsulas y otros aforismos (2023), Jardín de Arena (2023), y Nadie y Ninguno (2025). Colabora con revistas digitales venezolanas y extranjeras. Poemas suyos han sido traducidos al inglés, italiano, portugués, francés y árabe. La presente selección de poesía es del libro Bosquejo. Fuego Blanco Ediciones (2023).

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