Written by 8:59 pm En trance

La noche no tiene tiempo | Rowena Hill

Villa Ranchetti

Esta noche se han abierto los pliegues del tiempo,
se yerguen cipreses y olivos en una claridad oscura,
la pendiente del cerro es hermosa
como hace medio siglo, pero mi juventud
es ahora y mi vejez y siempre
y el espacio de la noche no tiene tiempo.
Si yo pudiera hablar, si pudiera decir
algo verdadero, tendría el sello
de Lucifer y de Shiva,
sembradores de semillas de luz
en la oscuridad fértil.

Esta noche se han abierto los pliegues del tiempo,
se yerguen cipreses y olivos en una claridad oscura,
la pendiente del cerro es hermosa
como hace medio siglo, pero mi juventud
es ahora y mi vejez y siempre
y el espacio de la noche no tiene tiempo.
Si yo pudiera hablar, si pudiera decir
algo verdadero, tendría el sello
de Lucifer y de Shiva,
sembradores de semillas de luz
en la oscuridad fértil.




No hay parto

Espasmos en un cuerpo viejo:
los huesos crujen,
la piel se eriza y estira,
el rostro es una máscara de dolor,
los pulmones forcejean para sorber el aire
que sostiene el flujo de la sangre
al vientre desteñido y flácido
para que cuaje y arroje una creatura,
algo nuevo, un milagro,
esperanza en la desintegración;
pero fallan la fe y los músculos
no hay parto.

es ahora y mi vejez y siempre
y el espacio de la noche no tiene tiempo.

Reclamo del animal

Cómanme si tienen hambre
– respeto la ley carnívora –
pero denme muerta digna,
no el terror sangriento
de los mataderos industriales.
No el acoso del deporte.

Puedo trabajar con ustedes,
les presto mis patas trompa lomo
en amistad si así lo disponen,
puedo compartir afectos,
pero muy hondo en mí
viven selvas y sabanas
que recorro libre y soberano
donde tengo mis pactos con la noche
y me arropa la luz.

Preludio

La niña pregunta por qué y no sabe qué está preguntando.

El científico pregunta por qué hay algo y no nada.

El espaciotiempo es porque es porque es porque es.

Y de allá a nuestro mundo inmensamente improbable

intentamos con nuestras mentes incognoscibles

rastrear la ruta, e imaginar cómo sigue,

y cuáles son las esperanzas.


Rowena Hill. Cardiff, Gales, Reino Unido (1938). Creció en Nueva Zelanda. Vivió diez años en Italia. Poeta, investigadora, traductora y estudiosa de las culturas orientales. Radica en Venezuela desde 1975. Académica jubilada de la Universidad de Los Andes, Mérida. Obras: (1997). Últimos Ritos (2006), No es tarde para alabar (2012), Marea tardía (2019). Reside en Mérida.

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